De cuando me rompí los dientes
creo que fue por ahí del 2018. recién ingresado en la universidad. ser legalmente un adulto nuevo es como la feria de las exposiciones prohibidas. ver a la mujer lagarto, subirte a la montaña rusa y entrar a la casita del terror. aprendí a manejar, aprendí a comprar alcohol, aprendí que cada decisión mal tomada tiene consecuencias vergonzosas que años después compartes en un blog. la verdad es una historia muy graciosa. mi mamá me pidió llevarla al aeropuerto y teníamos casa sola dos compas y yo.
El resto es otra anécdota de borrachera más. Bebimos y me caí. Para dibujar mejor la escena: estaba a punto de bajar una colchoneta de un armario alto, me subí a una silla para alcanzarla y a uno de mis amigos le dieron ganas de hacer su debut como luchador de la WWE cargándome de las piernas, le dominó mi peso y ambos caímos, yo desde la altura casi del techo. El alcohol ya me había desconfigurado los controles de coordinación y no alcancé a meter las manos. Corte a: El piso lleno de sangre. Yo con un sabor a metal en la boca. Al palpar con la lengua mis incisivos, sólo sentía mis encías y dos pequeñas piezas semi afiladas que alguna vez fueron dientes completos.
Si padecen síndrome del impostor entenderán esta sensación de habitar un cuerpo que no es el tuyo, como si te embolsaras en un disfraz de carne donde dentro sólo habita un esqueleto. El mío ni siquiera tiene dientes. Soy un chimuelo oculto entre ustedes y seguramente para muchos que me conozcan y me lean esta será la primera vez que se enteran.
Okey, la reseña. Sí. Akriila me implantó en mi chip el concepto de los dientes de tanto que lo reitera en sus letras (💀!). Y en mis ñoños intentos de paralelismos poéticos, creo que la puedo entender en por qué los dientes en sí son una figura tan interesante.
¿Han soñado que se les caen los dientes? Dentro del sueño se siente sumamente raro, incómodo, humillante. Ahora imagínense llegar literalmente chimuelo a un dentista.
“Humillación” es un sentimiento que se la pasa dando vueltas en bici alrededor del lucy y le apunta con el dedo para exhibirlo. Fernanda se desarma hueso por hueso y puedes notarlo en cada verso que duele más que el anterior. Oigan, no me ando inventando jaladas. La misma descripción en Apple Music del álbum habla de esto y creo que es justo algo que Fernanda expande de su anterior disco.
Si pensaba que Akriila no podía sumergirse más en esa profundidad emocional en la que le daba tanta autenticidad a Epistolares, aquí en lucy se mete al submarino y te descubre el Titanic. Para un ejemplo, el sonido. Seguimos en la fiesta de hyperpop, pero las luces de la fiesta ya se prendieron y la dj decidió clavarse en la torna a tocar triste las rolas que le recuerdan a su ex. El álbum en su mayoría se compone de pequeñas baladas como las del Side B de su disco anterior con un sazonado de rock y grunge noventero lml
Estas decisiones estéticas me hacen pensar que my carnala anda so fucking sad u.u Pero no creo que el disco sólo hable desde el corazón roto. Las letras hablan de amores perdidos, de migajeos, de reconocer la debilidad frente a los otros seres humanos con los que compartimos este mundo. Pero a la vez eso es tan bello en cómo nos hace mirar hacia adentro y cuestionarnos quiénes somos y nuestra relación con el exterior. Con todo lo que está afuera del yo.
“Yo perdí la vida viendo afuera, pidiendo que a mí me quieran. Por la persona que me dicen que soy”
El disco pareciera pedirnos ser tratado con tanta suavidad. Esta es música frágil que debes tratarla como un pequeño caracol en tus manos. De una sensibilidad como traer los dientes rotos.